Científicos de la USAL estudian cómo regenera el nervio óptico en peces y su posible aplicación al sistema visual humano

El reto a futuro de los investigadores de la USAL es el desarrollo de tratamientos terapéuticos que recuperen la visión perdida por patologías como el glaucoma o el cáncer de hipófisis.

El 12 de marzo se celebró el Día Mundial del Glaucoma, patología que engloba un grupo de enfermedades que provocan un daño progresivo del nervio óptico y es la causa número uno de ceguera en el mundo. Padecida por 60 millones de personas, su sintomatología -de progresión lenta y silenciosa- favorece que el 50% de los afectados no sean conscientes de que la padecen hasta que el deterioro de su campo visual resulta demasiado evidente y se dan cuenta de que su vista “ha sido robada”.

En este sentido, el científico de la Universidad de Salamanca Juan Manuel Lara Pradas, catedrático en Biología Celular y Patología adscrito al Instituto de Neurociencias de Castilla y Léon (INCYL), desarrolla una interesante línea de investigación centrada en la plasticidad, degeneración y regeneración del sistema visual humano bajo el enfoque del estudio de los procesos de desarrollo de este sistema en el pez cebra, “capaz de regenerar su nervio óptico en el caso de presentar algún deterioro”.

El objetivo es determinar cómo y porqué lo logra y en “qué medida esto podría ser aplicado al ser humano”, según informó el investigador a Comunicación Universidad de Salamanca.

Lara Pradas explica que a diferencia de los peces “los seres humanos hemos perdido la capacidad regenerativa” y que cuando en nuestro sistema visual se presentan lesiones en el nervio óptico “ya sean causadas por un glaucoma o por un cáncer de hipófisis, por ejemplo, que presionan ese nervio”, es muy frecuente que la persona “se quede ciega”, añade.

Instalaciones del animalario del INCYL en las que se encuentran los ejemplares de pez cebra. Foto: Sergio Manzano

Los datos recabados por los científicos de la USAL en el laboratorio indican que si se presiona el nervio óptico en un modelo de ratón este pierde el 90% de las células neuronales de la retina durante la primera semana. Más aún, en un siguiente periodo de otras dos o tres semanas termina perdiendo por completo la visión. Por si solo el animal no tiene manera de volver regenerarlas y “en humanos pasa exactamente lo mismo”, recuerda el científico.

“¿Qué tienen los peces de particular?, ¿Qué pasaría si sometemos a un modelo de pez cebra al mismo proceso de laboratorio?”, plantea el investigador del Instituto de Neurociencias. La respuesta es sorprendente: sucede justamente lo contrario.

En la primera semana, aproximadamente, solo el 10% de esas neuronas se mueren y en la siguiente ocurre justo lo inverso, “las que ha perdido se recuperan y el nervio envía prolongaciones”, resalta. Al mes el animal “está bien electrofisiológicamente y llegan señales al cerebro, con un comportamiento visual normal”, concluye.

 

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